«Las palabras de ustedes han sido duras contra Mí», dice el Señor. «Pero dicen: “¿Qué hemos hablado contra Ti?”. Ustedes han dicho: “En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos Sus ordenanzas y en que andemos de duelo delante del Señor de los ejércitos? Por eso ahora llamamos bienaventurados a los soberbios. No solo prosperan los que hacen el mal, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan sin ser castigados” ». Entonces los que temían al Señor se hablaron unos a otros, y el Señor prestó atención y escuchó, y fue escrito delante de Él un libro memorial para los que temen al Señor y para los que estiman Su nombre. «Y ellos serán Míos», dice el Señor de los ejércitos, «el día en que Yo prepare Mi tesoro especial, y los perdonaré como un hombre perdona al hijo que le sirve». Entonces volverán a distinguir entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve. — NBLA