¶Bendigan, oh pueblos, a nuestro Dios, Y hagan oír la voz de Su alabanza. Él es quien nos guarda con vida, Y no permite que nuestros pies resbalen. Porque Tú nos has probado, oh Dios; Nos has refinado como se refina la plata. Nos metiste en la red; Carga pesada pusiste sobre nuestros lomos. Hiciste cabalgar hombres sobre nuestras cabezas; Pasamos por el fuego y por el agua, Pero Tú nos sacaste a un lugar de abundancia. Entraré en Tu casa con holocaustos; A Ti cumpliré mis votos, Los que pronunciaron mis labios Y habló mi boca cuando yo estaba en angustia. Te ofreceré holocaustos de animales engordados, Con el humo de la ofrenda de carneros; Haré una ofrenda de toros y machos cabríos. (Selah) — NBLA