CEN Maná
Juan 6:55-66

Porque Mi carne es verdadera comida, y Mi sangre es verdadera bebida. »El que come Mi carne y bebe Mi sangre, permanece en Mí y Yo en él. Como el Padre que vive me envió, y Yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por Mí. Este es el pan que descendió del cielo; no como el que los padres de ustedes comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Esto dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm. Por eso muchos de Sus discípulos, cuando oyeron esto, dijeron: «Dura es esta declaración; ¿quién puede escucharla?». Pero Jesús, consciente de que Sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Pues qué si vieran al Hijo del Hombre ascender adonde estaba antes? »El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que Yo les he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de ustedes que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién era el que lo iba a traicionar. También decía: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a Mí si no se lo ha concedido el Padre». Como resultado de esto muchos de Sus discípulos se apartaron y ya no andaban con Él. — NBLA

↑↓ para navegar · Enter para abrir · Esc para cerrar