Entonces el Espíritu me levantó y me llevó al atrio interior, y la gloria del Señor llenó el templo. Y oí a uno que me hablaba desde el templo, mientras el hombre estaba de pie junto a mí, y me dijo: «Hijo de hombre, este es el lugar de Mi trono, el lugar de las plantas de Mis pies, donde habitaré entre los israelitas para siempre. Y la casa de Israel no volverá a profanar Mi santo nombre, ni ellos ni sus reyes, con sus prostituciones y con los cadáveres de sus reyes cuando mueran, poniendo su umbral junto a Mi umbral, y sus postes junto a Mis postes con solo un muro entre ellos y Yo. Ellos han profanado Mi santo nombre con las abominaciones que han cometido; por eso los he consumido en Mi ira. Que alejen ahora de Mí sus prostituciones y los cadáveres de sus reyes, y Yo habitaré entre ellos para siempre. — NBLA