¶Seguí mirando en las visiones nocturnas, Y en las nubes del cielo Venía uno como un Hijo de Hombre, Que se dirigió al Anciano de Días Y fue presentado ante Él. »Y le fue dado dominio, Gloria y reino, Para que todos los pueblos, naciones y lenguas Le sirvieran. Su dominio es un dominio eterno Que nunca pasará, Y Su reino uno Que no será destruido. »A mí, Daniel, se me angustió por dentro el espíritu, y las visiones de mi mente seguían turbándome. Me acerqué a uno de los que estaban allí de pie y le pedí que me dijera la verdad acerca de todo esto. Y me respondió, dándome a conocer la interpretación de estas cosas: “Estas bestias enormes, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán de la tierra. Pero los santos del Altísimo recibirán el reino y poseerán el reino para siempre, por los siglos de los siglos”. — NBLA