CEN Maná
Lucas 22:7-23

Llegó el día de la Fiesta de los Panes sin Levadura en que debía sacrificarse el cordero de la Pascua. Entonces Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: «Vayan y preparen la Pascua para nosotros, para que la comamos». «¿Dónde deseas que la preparemos?», le preguntaron. Y Él les respondió: «Miren, al entrar en la ciudad, les saldrá al encuentro un hombre que lleva un cántaro de agua; síganlo a la casa donde entre. Y dirán al dueño de la casa: “El Maestro te dice: ‘¿Dónde está la habitación, en la cual pueda comer la Pascua con Mis discípulos?’ ”. Entonces él les mostrará un gran aposento alto, dispuesto; prepárenla allí». Ellos fueron y encontraron todo tal como Él les había dicho; y prepararon la Pascua. Cuando llegó la hora, Jesús se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, y les dijo: «Intensamente he deseado comer esta Pascua con ustedes antes de padecer; porque les digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios». Y tomando una copa, después de haber dado gracias, dijo: «Tomen esto y repártanlo entre ustedes; porque les digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios». Y tomando el pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: «Esto es Mi cuerpo que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de Mí». De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: «Esta copa es el nuevo pacto en Mi sangre, que es derramada por ustedes. »Pero, vean, la mano del que me entrega está junto a Mí en la mesa. Porque en verdad, el Hijo del Hombre va según se ha determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien Él es entregado!». Entonces ellos comenzaron a discutir entre sí quién de ellos sería el que iba a hacer esto. — NBLA

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